sábado, 5 de enero de 2013

Trasplante de Bonsáis en verano

Los Bonsáis son plantas de gran porte, arbustos y árboles principalmente, que mediante determinadas técnicas culturales como son las podas y los pinzados se consigue que su parte aérea sea reducida y compacta.


En cuanto a su sistema radicular, también se trabaja prácticamente cada año, dejando las raíces más gruesas como medio de anclaje y sujeción de la planta… y estimulando la emisión de raíces pequeñas que son en realidad las responsables de la captación de agua y nutrientes del suelo.

Es fundamental que esta capa de finas raíces esté sana y se renueve con cierta periodicidad ya que en el tiempo, estas pierden su función activa en la nutrición para pasar a formar parte de fijación física de la planta.

Cómo árboles o arbustos que son en su mayoría los bonsáis, debemos tener la precaución de elegir correctamente el momento adecuado para su trasplante. Este trasplante no tiene que ser necesariamente a una tarrina o maceta  mayor, casi siempre es sobre una igual o similar a la que tiene en esos momentos ya que el objetivo de esta técnica es la renovación de sus sistemaradicular.

El trasplante de bonsáis en verano está indicado para las especies tropicales y subtropicales puesto que necesitan más temperatura para crecer. Un ejemplo de ellas son losFicus, el Aligustre, la Carmona… la mayoría de las especie son de hoja perenne.

Para el trasplante, dejaremos primero que los bonsáis desarrollen un poco más su sistema foliar, que se espiguen ligeramente. Con ello conseguiremos que se robustezcan notablemente.

Durante el trasplante recortaremos el perímetro de sus raíces. Aquí no hay una medida estándar (un 20, 30% por ejemplo), sino que cada planta, incluso siendo de la misma especie, tiene su particularidad.

Salvo que queramos aprovechar la ocasión para trabajar la estética de su tronco y raíces principales, recortaremos todo el perímetro del cepellón unos centímetros. Aprovecharemos para limpiar la parte superior del cepellón si vemos que tiene acumulada muchas sales por malos riegos.

Una vez podadas sus raíces, procederemos a podar también sus ramas, eliminar gran parte de sus hojas e incluso, eliminarlas por completo.

Con ello, conseguiremos varias cosas. Una es restablecer el equilibrio entre la parte aérea yradicular, evitando desequilibrios producidos por deshidratación ya que la planta traspiraría más que humedad puede recuperar del suelo. Otra es sanear la parte aérea eliminando hojas y ramas mal orientadas y dañadas. Y otra es conseguir que las nuevas hojas crezcan con un tamaño más reducido y así más proporcionado al aspecto total del bonsái.

Según las características del bonsái, pondremos en el interior de la tarrina una fina capa de drenaje, unas rejillas sobre los agujeros de la misma para evitar la salida del sustrato… y procederemos al trasplante propiamente dicho. Para ello utilizaremos un sustrato especial para Bonsáis.

Pondremos una fina capa en la base, rellenaremos el perímetro y parte superior si hemos rebajado el cepellón por esta zona.

Durante los primeros días o semanas, evitaremos exponer nuestro Bonsái a temperaturas extremas y sol directo, cuidaremos el riego para que no le falte humedad… y con estos cuidados lo veremos brotar con mucho más vigor que lo hacía anteriormente.

Vía | floresyplantas.net


martes, 27 de noviembre de 2012

CUIDADOS DEL VERANO: RIEGO



Durante los meses de verano, nuestra principal preocupación será el mantener la humedad necesaria en nuestros árboles, entonces la tarea principal será vigilar el riego.

A medida que avance el verano y suban las temperas tendremos, que ir aumentando el numero de riegos y su intensidad, pues el bonsái al estar en  recipientes pequeños y con poca profundidad, las altas temperaturas y la sequedad del ambiente producen una mayor evaporación del agua del sustrato. Es una constante que debemos de tener en cuenta: a mayor temperatura necesitamos mantener mayor humedad y a mayor tamaño de vasija o maceta mayor frecuencia en los riegos.

La mejor forma de asegurarnos un riego perfecto, es pulverizar primero el sustrato pues así nos aseguramos su permeabilidad y evitamos que el agua escurra por la superficie sin llegar a las raíces, es decir así evitaremos un falso riego.

La pulverización de las hojas es muy importante pues contribuye a mantener la humedad y refresca la planta pero ojo si tenemos la planta en flor no mojaremos las flores pues estas se marchitaran y caerán.

En principio regaremos preferentemente durante las ultimas horas del día, así aprovechamos el fresco de la noche, para mantener mas tiempo húmedo el sustrato, si regamos en las horas centrales del día correremos el riesgo de que nuestras raíces mueran, si regáramos a primera hora de la mañana tendremos cuidado de no mojar o pulverizar las hojas de los árboles que tengamos expuestos al sol para evitar quemaduras en las hojas, pues las gotas que se quedan depositadas en ellas con el sol hacen el efecto de una lupa.

Siempre regaremos en abundancia hasta que el agua salga por los orificios de drenaje y preguntareis que esto porque?

Pues muy sencillo al regar así nuestro arbolito facilitamos que por succión, entre aire a la tierra desde la superficie hasta los agujeros del drenaje, produciendo así la aireación de las raíces y facilitando el buen desarrollo de las mismas.

Si por algún motivo en un momento determinado vemos que el sustrato se ha secado demasiado intentaremos subsanarlo lo antes posible bien con un riego en profundidad o si esta demasiado seco lo regaremos por inmersión, (solo en caso muy extremo) metiendo el tiesto en un recipiente con agua y esperando de 15 a 20 minutos hasta garantizar que el agua allá llegado hasta el ultimo lugar de las raíces, el agua habrá llegado a todas parte cuando dejan de salir las burbujas de aire que se encontraban en los huecos secos del interior.

También tendremos en cuenta que al aumentar los riegos, al ser mas a menudo y generalmente aplicando mayor cantidad de agua el sustrato al estar en vasijas pequeñas se lava mas perdiendo los nutrientes, es por eso que recomendamos aumentar las veces que abonemos para garantizar el alimento de nuestra planta.

Pulverizaremos las hojas para mantener un ambiente húmedo alrededor del arbolito, siempre que no le de sol directo y las queme.

Es necesario que vigilemos la situación de nuestros arbolitos, situándolos en semi-sombra, salvo los que necesiten pleno sol, pero en todo caso evitaremos en la medida de lo posible el sol directo, sobre todo en las horas centrales del día.

Y sobre todo tenemos que tener siempre presente que para el riego, no hay una regla fija en tiempo y espacio, cada árbol es un mundo y cada temporada una nueva prueba a superar, y solo si observamos a nuestro árbol el y solo el nos orientara y nos hablara de sus necesidades.

Siempre regar desde arriba si es posible con regadera  con los agujeros lo mas finos posible (tipo lluvia) y regar una vez, esperar y volver a regar, si no tenemos una regadera de este tipo podemos regar con una botella de plástico con el tapon agujereado.

Pero lo mejor es acudir al sentido común y tener cuidado, el verano por desidia o descuido es mortal para nuestros árboles.
En resumen podemos decir que:
  • La mayoría de árboles que mueren es por exceso de agua mas que por su falta.
  • Los diferentes suelos se secan en diferentes proporciones, los árboles según la especie necesitan mas o menos agua, y dependiendo de la temperatura ambiente habrá más evaporación o menos.

Y de ahí que sea tan importante su observación diaria.





sábado, 25 de agosto de 2012

CUIDADOS DEL MES


Septiembre

No siempre este mes representa la primavera, generalmente, septiembre es un mes irregular y más bien parecido a un otoño aunque con un aumento importante en cuanto a las temperaturas de las tardes y el alargamiento de los días con respecto al invierno.
UBICACIÓN: Será expectante por lo dicho anteriormente aunque cercana a la ubicación definitiva que tendrán los bonsáis en su época de crecimiento.
RIEGO: Algunos árboles no necesitan aún de un riego diario pero sí los de hoja caduca que comiencen a abrir sus yemas y sequen totalmente el sustrato en tardes soleadas y ventosas de la época. Tener cuidado de no regar en exceso ya que si no el crecimiento se hará muy distanciado entre yemas. Al igual que regarlos escasamente, sobre todo el zonas semi áridas y áridas( como el oeste argentino- cuyo y norte del país)
PODA Y PINZADO: Se puede comenzar a podar los árboles de madera blanda: palo borracho, ombú; (dejar para el mes siguiente los ficus). A medida que florezcan los árboles frutales, pinzar y quitar el 80% de las yemas florales.
Cualquier nuevo brote largo (chupón) debe cortarse al ras de la vieja rama y cicatrizarlo.
TRASPLANTE: Se sigue transplantando ya que es la época más propicia del año, teniendo en cuenta los árboles de hoja caduca que no hayan comenzado a desarrollarse sus brotes, e iniciar el transplante de juníperus, abetos, cipreses y demás coníferas.
ABONADO: No abonar las plantas recién transplantadas hasta que pasen 30 días o comiencen a desarrollar sus yemas. A todas las plantas se las puede comenzar a proveer de mínimas cantidades de nitrógeno (harina de sangre) agregar una pequeña piedrita de Sulfato de hierro (combate el suelo alcalino).
DESINFECCIÓN: Sobre la limpieza producida por el Poli sulfuro de calcio de calcio, aplicar la segunda dosis máxima con funguicida e insecticida (ahora preferentemente sistémico).
REPRODUCCIÓN: Sembrar la semilla estratificada del mes anterior.
INJERTOS: Se lo puede hacer todavía en árboles caducifolios que no hayan brotado.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

bonsais.Higuera (Ficus carica L.)

Las principales características de la higuera común (Ficus carica L.) son:
  • tamaño pequeño, de 2 a 8 metros, con aspecto más de arbusto que de árbol cuando se encuentra en estado salvaje y con una copa grande con relación a su altura,
  • ramas lisas y del mismo color que el tronco, con las marcas de las hojas de años anteriores, desnudas hasta los extremos y tendencia a curvarse por el peso de la hojas y los frutos,
  • tronco de corteza gris ceniza y lisa,
  • hojas caducas, que sólo crecen en los extremos de las ramas, palmeadas (de 3 a 7 lóbulos), con un largo pecíolo, de color verde claro en la cara inferior y más oscuro en la superior, alternas, ásperas y rugosas al tacto,
  • No posee una única raíz principal sino más bien varias raíces principales, más o menos superficiales, que nacen radialmente del tronco con un aspecto potente y fibroso, pero frágil,
  • con flores dentro de los falsos frutos con forma de botella (higos), son comestibles y de color verde, violáceo o negro, de piel rugosa y con una agujero en su extremo. Las flores maduran a finales del verano y producen los verdaderos frutos (aquenios) que tapizan las paredes del interior del higo.
    Situación:

    Debe cultivarse en el exterior a pleno sol durante todo el año, pero evitando las exposiciones prolongadas durante la época más calurosa y especialmente después del trasplante, etapa durante la cual deberá situarse en un lugar muy bien iluminado pero sin sol directo para que pueda mantener las raíces con la tierra fresca.
     
    La situación a pleno sol, además de garantizar su correcto cultivo y supervivencia, nos ayudará reducir el tamaño de sus hojas en combinación de la técnica del defoliado y el control de los nutrientes en el abono.

    En invierno debe protegerse del frío intenso y de las heladas fuertes, a pesar de lo cual necesita pasar el frío invernal para sentir el paso de las estaciones, es decir, tiene que perder las hojas durante el invierno para que crezca sano y la primavera le provoque el despertar de las yemas en reposo. Un invernadero frío en el exterior podría ser una buena solución para las zonas de inviernos más duros, procurando volverlo a situar en el exterior lo antes posible.

    Riego y abono:
    Los riegos deben ser a fondo hasta que salga agua por los agujeros de drenaje y cuando la superficie de la tierra comienza a secarse, evitando tanto el encharcamiento permanente de la tierra, ya que es muy sensible a la podredumbre de las raíces.
     
    Aunque aguanta bien el calor, en el caso de que se marchite por falta de agua, podemos recuperarlo si actuamos rápidamente y lo regamos por inmersión en un cubo hasta que se empape bien toda la tierra, aunque debemos evitar a toda costa descuidar el riego y llegar a esta situación.
     
    Abonar con frecuencia con un abono orgánico de calidad, especialmente durante la época de crecimiento vigoroso (primavera) y otoño.

    Si el agua de riego es muy pobre en restos de cal, podemos añadir un poquito de carbonato cálcico en el agua riego, ya que a las higueras prefieren los suelos calcáreos.

    Podemos ayudar a reducir el tamaño de las hojas, además de con una buena exposición exterior a pleno sol y el defoliado de sus hojas, con el suministro de abonos más ricos en fósforo (P) y potasio (K) que en nitrógeno (N) para no fomentar el desarrollo de sus hojas.